El Villarreal intentó plantarsele al Barcelona pero acabó sucumbiendo ante él, al lograr remontar el tanto inicial de Rubén Gracia (“Cani”) e incluso jugando con 10 tuvo opciones de ampliar su ventaja. El conjunto de Josep Guardiola saltó al césped de El Madrigal dispuesto a rematar la faena realizada ante el Valencia, el Sevilla y el Madrid, y al minuto 3 de juego pudo adelantarse en el marcador gracias a una eléctrica combinación entre el español Xavi Hernández, el argentino Leo Messi y el francés Thierry Henry.
La desgracia para el cuadro de Pep Guardiola fue la lentitud, o más bien la indecisión, que exhibió Henry, rápido con los pies pero no con la cabeza. Desperdició tres buenas ocasiones en los primeros instantes del partido. El Barcelona presionó en el campo del Villarreal prácticamente con todos sus efectivos y obtuvo sus frutos, pero sus delanteros no tuvieron la inspiración de otras jornadas y tomaron casi siempre el camino más complicado. Incluso así, Sergio Busquets pudo adelantar a su equipo en un buen remate desde la frontal del área, pero apareció Diego López.
El Villarreal, en cambio, tuvo muchas más dificultades para acercarse con claridad al área de Valdés. Cani y Santiago Cazorla apenas entraron en juego, el francés Robert Pires tampoco estuvo demasiado acertado en los pases finales y el italiano Giuseppe Rossi fue una isla entre la defensa del Barcelona. Solo tuvo una ocasión el conjunto del chileno Manuel Pellegrini en toda la primera parte y nació de un error de la zaga visitante. Rossi se plantó solo frente al portero del Barcelona y trató de batirle con un disparo raso que se marchó desviado por muy poco.
El paso por los vestuarios cambió considerablemente el guión visto en la primera mitad, pues el Villarreal salió lanzado y con el punto de mira fijo en la portería de Víctor Valdés. Casi en la primera acción, Rossi robó un balón en el centro del campo, Pires lanzó un pase a la espalda de Carles Puyol y Cani adelantó al Villarreal.
El gol fue como una inyección de adrenalina para el conjunto catalán, que puso fin al fútbol de combinación y estrategia para dar paso al juego de pelea y potencia física, dos cualidades también presentes en la plantilla de Guardiola, como se vio ocho minutos después, cuando el brasileño Daniel Alves se hizo un hueco entre la defensa local y centró para que el maliense Seydou Keita anotara de cabeza.
Con el encuentro empatado, pareció regresar la calma. Villarreal cedió metros inexplicablemente y eso fue su condena. Apareció Xavi, que se coló en el área y sirvió en corto para que Henry se redimiera de sus errores anteriores. El Barcelona parecía tener el encuentro controlado e incluso tuvo más opciones de aumentar su ventaja, pero la expulsión de Gerard Piqué en el minuto 74 por doble amarilla dio alas al conjunto de Pellegrini, que instantes antes había dado entrada al turco Nihat Khaveci y al mexicano Guille Franco.
Este último cuarto de hora fue una locura, con un Villarreal plagado de delanteros y sin centro del campo frente a un Barcelona con 10 que tampoco renunció al ataque. Guille Franco y Nihat tuvieron la posibilidad de empatar en ocasiones muy similares a la del gol de Cani, pero fallaron y tuvieron que ver cómo el Barça se escapaba con 10 puntos de ventaja sobre el segundo lugar, el Sevilla.
La desgracia para el cuadro de Pep Guardiola fue la lentitud, o más bien la indecisión, que exhibió Henry, rápido con los pies pero no con la cabeza. Desperdició tres buenas ocasiones en los primeros instantes del partido. El Barcelona presionó en el campo del Villarreal prácticamente con todos sus efectivos y obtuvo sus frutos, pero sus delanteros no tuvieron la inspiración de otras jornadas y tomaron casi siempre el camino más complicado. Incluso así, Sergio Busquets pudo adelantar a su equipo en un buen remate desde la frontal del área, pero apareció Diego López.
El Villarreal, en cambio, tuvo muchas más dificultades para acercarse con claridad al área de Valdés. Cani y Santiago Cazorla apenas entraron en juego, el francés Robert Pires tampoco estuvo demasiado acertado en los pases finales y el italiano Giuseppe Rossi fue una isla entre la defensa del Barcelona. Solo tuvo una ocasión el conjunto del chileno Manuel Pellegrini en toda la primera parte y nació de un error de la zaga visitante. Rossi se plantó solo frente al portero del Barcelona y trató de batirle con un disparo raso que se marchó desviado por muy poco.
El paso por los vestuarios cambió considerablemente el guión visto en la primera mitad, pues el Villarreal salió lanzado y con el punto de mira fijo en la portería de Víctor Valdés. Casi en la primera acción, Rossi robó un balón en el centro del campo, Pires lanzó un pase a la espalda de Carles Puyol y Cani adelantó al Villarreal.
El gol fue como una inyección de adrenalina para el conjunto catalán, que puso fin al fútbol de combinación y estrategia para dar paso al juego de pelea y potencia física, dos cualidades también presentes en la plantilla de Guardiola, como se vio ocho minutos después, cuando el brasileño Daniel Alves se hizo un hueco entre la defensa local y centró para que el maliense Seydou Keita anotara de cabeza.
Con el encuentro empatado, pareció regresar la calma. Villarreal cedió metros inexplicablemente y eso fue su condena. Apareció Xavi, que se coló en el área y sirvió en corto para que Henry se redimiera de sus errores anteriores. El Barcelona parecía tener el encuentro controlado e incluso tuvo más opciones de aumentar su ventaja, pero la expulsión de Gerard Piqué en el minuto 74 por doble amarilla dio alas al conjunto de Pellegrini, que instantes antes había dado entrada al turco Nihat Khaveci y al mexicano Guille Franco.
Este último cuarto de hora fue una locura, con un Villarreal plagado de delanteros y sin centro del campo frente a un Barcelona con 10 que tampoco renunció al ataque. Guille Franco y Nihat tuvieron la posibilidad de empatar en ocasiones muy similares a la del gol de Cani, pero fallaron y tuvieron que ver cómo el Barça se escapaba con 10 puntos de ventaja sobre el segundo lugar, el Sevilla.
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