El día de ayer leí este reportaje sobre Alegría, un pequeño pueblito ubicado en el Departamento de Usulután, el cual recientemente fue el máximo ganador del concurso impulsado por el Ministerio de Turismo, "pueblos vivos"...posicionando a nuevos destinos en el mapa turístico dado que hasta ahora únicamente la región occidental ha logrado establecerse como destino para los visitantes locales o extranjeros. Para no entretenerlos más con la lectura, les dejo el reportaje.
“Tierra de don Alberto Masferrer, subiendo sus lindas calles, subiendo montes y valles, tierra que huele a café... Es linda como ninguna, agua santa de la laguna, turismo de flor en flor, cielito de El Salvador.” Al son de este himno de Alegría, interpretado por Víctor Manuel Cruz Sosa, del trío Los Hijos del Sol, en uno de los restaurantes del municipio, es como conocimos esta ciudad que ahora, ante los ojos del país y fuera de fronteras, es mercadeado como el ganador de “Pueblos Vivos 2009”
La Unión hizo la fuerza. Eso fue gracias al activismo que la Asociación para el Desarrollo Turístico de Alegría (ADESTRA) tuvo en conjunto con municipios vecinos, como Santiago de María, Berlín, Concepción Batres, entre otros, que apoyaron con sus votos. Por eso quisimos explorar esta ruta ubicada al oriente del país, para conocer qué es lo que ofrece a los paseantes que lo visiten. Sosa, quien es nativo de la zona, atinó con la letra de este himno inédito.
La altura máxima que posee es de 1,600 m.s.n.m. Ofrece un clima opuesto a lo acalorado que caracteriza a la zona oriental, además de sus verdes paisajes divisados desde cualquier espacio que se ubique, como la sierra Tecapa, la presa hidroeléctrica, la majestuosidad del volcán Chinchontepec, entre otros.
Es un municipio ubicado a 122 kilómetros al este de la ciudad de San Salvador. Su mayor atractivo ha sido siempre la laguna de Alegría, además de sus calles muy empinadas, adoquinadas o empedradas. Hace cinco años despuntó con pequeños y rústicos hostales y restaurantes que preparan buenos platillos, además de lugares en donde se puede adquirir artesanías y plantas ornamentales a buen precio.
El visitante recibe una atención personalizada de parte de sus propietarios, pese a que no reciben capacitaciones de alto nivel en este rubro. Parece ser un lugar apacible y seguro. No se observa ningún agente policial custodiando la zona, porque como lo dice el agente Molina, “la ciudad está sin ningún problema delictivo”, solo reporta cuatro homicidios al año y se han registrado en los cantones donde el turista no accede. Con eso más se anima el visitante a caminar por el casco urbano, el cual luce limpio y ordenado.
Caminando sobre el parque Manuel Enrique Araujo, ubicado justo frente a la iglesia, el turista se encuentra con algo extraño: un busto sin cabeza. Esta es una estatua que simula la imagen del sacerdote Miguel Alegría (gracias a él se llama Alegría el pueblo), pero este murió en 1891. El busto sin cabeza representa que fue un personaje que contribuyó en buenas obras al pueblo, representa que dejó obras inconclusas. Vaya semejante premio.
La oferta se extiende
Son seis propuestas que usted puede encontrar para alojarse, unos lugares con una infraestructura más adecuada que otras. Por ejemplo, si su interés es hospedarse en un lugar modesto, rústico, económico y con el confort necesario se encuentra La Estancia de Daniel, un lugar que ofrece el servicio básico de un hostal con baño privado, agua caliente, televisión con cable e internet inalámbrico en cinco cabañas por la cuales cancela $25. Los extranjeros pagan 10 por persona.
Si se dirige hacia el parque central del pueblo, contiguo a la iglesia El Calvario, se encuentra Casa de Huéspedes La Palma. En este lugar se siente como cuando llega a una casa de pueblo. Su ambiente de jardín en los portales, con antigüedades y fotografías, es acogedor. Se cancelan $10 por persona y es más codiciado por europeos. En este lugar no hay servicio de restaurante, porque aquí solo les interesa “vender el clima y la tranquilidad del pueblo”, según manifestó su propietaria, Gladis Cabrera.
En la esquina opuesta se encuentra otro lugar para irse a tomar un café o comer ricos platillos en un ambiente acogedor y de buen gusto. Es Hostal &Café Entre Piedras. Ahí puede degustar un café de altura y servido como los clientes europeos acostumbran: en la “french press” o “prensa francesa”, que por ser una tasa térmica le mantiene el sabor y aroma del rico café comercializado en esta zona.
En esta casa, construida hace 50 años, los turistas que la visitan dejan plasmadas sus impresiones del lugar y el 99% lo avala. “Es un remanso de paz, un oasis donde venir a pasar momentos agradables”, versa uno de sus comentarios. Ahora el municipio tiene la ventaja de ser un “pueblo vivo”. Por eso piensan hacer un tour que comprenda visitas a beneficios de café y caminatas a senderos, entre otros.
Si solo quiere ir comer rico, al costado norte de la alcaldía municipal se encuentra merendero Mi Pueblito, el pionero en restaurantes de este lugar ya que abrió desde hace 15 años en una ramada de güisquil. Se ha mantenido gracias a la autenticidad de sus recetas. Carnes y mariscos son cocinados al carbón. Ahora es un rancho divido en seis ambientes con vista al cielo. Además, si por la tarde quiere antojitos La Fonda de Alegría es una opción para degustarlos.
Si es un cliente más exigente, Vivero y Restaurante Cartagena lo espera. Es una casa con 100 años de construcción que lo acoge para que se transporte a un paraíso en su máximo esplendor. Abundan la plantas de distintas especies. Puede sentirse como en la selva, ya que cuenta con un minizoológico donde una variedad de pericos africanos, tucanes, entre otros, con su cantar hacen ameno el ambiente. Aquí es como el resort del pueblo, es más elegante y más amplio de la zona. Son 17 manzanas que comprende la finca, cinco de ellas habilitadas para el turista. Puede degustar un suculento almuerzo, como el gallo en chicha o lomo de exportación, pero además degustar un rico café gourmet en el área de cafés o restaurante con vista al territorio de Morazán y Honduras. Seguro que el ambiente contagia y querrá quedarse a reposar durante la noche, pues este lugar ofrece ocho cabañas de montaña amuebladas y equipadas con acierto. Con capacidad para tres personas, cancela $50 y a la mañana siguiente puede recibir el tour en el beneficio que pronto estará abierto para el turista.
La Unión hizo la fuerza. Eso fue gracias al activismo que la Asociación para el Desarrollo Turístico de Alegría (ADESTRA) tuvo en conjunto con municipios vecinos, como Santiago de María, Berlín, Concepción Batres, entre otros, que apoyaron con sus votos. Por eso quisimos explorar esta ruta ubicada al oriente del país, para conocer qué es lo que ofrece a los paseantes que lo visiten. Sosa, quien es nativo de la zona, atinó con la letra de este himno inédito.
La altura máxima que posee es de 1,600 m.s.n.m. Ofrece un clima opuesto a lo acalorado que caracteriza a la zona oriental, además de sus verdes paisajes divisados desde cualquier espacio que se ubique, como la sierra Tecapa, la presa hidroeléctrica, la majestuosidad del volcán Chinchontepec, entre otros.
Es un municipio ubicado a 122 kilómetros al este de la ciudad de San Salvador. Su mayor atractivo ha sido siempre la laguna de Alegría, además de sus calles muy empinadas, adoquinadas o empedradas. Hace cinco años despuntó con pequeños y rústicos hostales y restaurantes que preparan buenos platillos, además de lugares en donde se puede adquirir artesanías y plantas ornamentales a buen precio.
El visitante recibe una atención personalizada de parte de sus propietarios, pese a que no reciben capacitaciones de alto nivel en este rubro. Parece ser un lugar apacible y seguro. No se observa ningún agente policial custodiando la zona, porque como lo dice el agente Molina, “la ciudad está sin ningún problema delictivo”, solo reporta cuatro homicidios al año y se han registrado en los cantones donde el turista no accede. Con eso más se anima el visitante a caminar por el casco urbano, el cual luce limpio y ordenado.
Caminando sobre el parque Manuel Enrique Araujo, ubicado justo frente a la iglesia, el turista se encuentra con algo extraño: un busto sin cabeza. Esta es una estatua que simula la imagen del sacerdote Miguel Alegría (gracias a él se llama Alegría el pueblo), pero este murió en 1891. El busto sin cabeza representa que fue un personaje que contribuyó en buenas obras al pueblo, representa que dejó obras inconclusas. Vaya semejante premio.
La oferta se extiende
Son seis propuestas que usted puede encontrar para alojarse, unos lugares con una infraestructura más adecuada que otras. Por ejemplo, si su interés es hospedarse en un lugar modesto, rústico, económico y con el confort necesario se encuentra La Estancia de Daniel, un lugar que ofrece el servicio básico de un hostal con baño privado, agua caliente, televisión con cable e internet inalámbrico en cinco cabañas por la cuales cancela $25. Los extranjeros pagan 10 por persona.
Si se dirige hacia el parque central del pueblo, contiguo a la iglesia El Calvario, se encuentra Casa de Huéspedes La Palma. En este lugar se siente como cuando llega a una casa de pueblo. Su ambiente de jardín en los portales, con antigüedades y fotografías, es acogedor. Se cancelan $10 por persona y es más codiciado por europeos. En este lugar no hay servicio de restaurante, porque aquí solo les interesa “vender el clima y la tranquilidad del pueblo”, según manifestó su propietaria, Gladis Cabrera.
En la esquina opuesta se encuentra otro lugar para irse a tomar un café o comer ricos platillos en un ambiente acogedor y de buen gusto. Es Hostal &Café Entre Piedras. Ahí puede degustar un café de altura y servido como los clientes europeos acostumbran: en la “french press” o “prensa francesa”, que por ser una tasa térmica le mantiene el sabor y aroma del rico café comercializado en esta zona.
En esta casa, construida hace 50 años, los turistas que la visitan dejan plasmadas sus impresiones del lugar y el 99% lo avala. “Es un remanso de paz, un oasis donde venir a pasar momentos agradables”, versa uno de sus comentarios. Ahora el municipio tiene la ventaja de ser un “pueblo vivo”. Por eso piensan hacer un tour que comprenda visitas a beneficios de café y caminatas a senderos, entre otros.
Si solo quiere ir comer rico, al costado norte de la alcaldía municipal se encuentra merendero Mi Pueblito, el pionero en restaurantes de este lugar ya que abrió desde hace 15 años en una ramada de güisquil. Se ha mantenido gracias a la autenticidad de sus recetas. Carnes y mariscos son cocinados al carbón. Ahora es un rancho divido en seis ambientes con vista al cielo. Además, si por la tarde quiere antojitos La Fonda de Alegría es una opción para degustarlos.
Si es un cliente más exigente, Vivero y Restaurante Cartagena lo espera. Es una casa con 100 años de construcción que lo acoge para que se transporte a un paraíso en su máximo esplendor. Abundan la plantas de distintas especies. Puede sentirse como en la selva, ya que cuenta con un minizoológico donde una variedad de pericos africanos, tucanes, entre otros, con su cantar hacen ameno el ambiente. Aquí es como el resort del pueblo, es más elegante y más amplio de la zona. Son 17 manzanas que comprende la finca, cinco de ellas habilitadas para el turista. Puede degustar un suculento almuerzo, como el gallo en chicha o lomo de exportación, pero además degustar un rico café gourmet en el área de cafés o restaurante con vista al territorio de Morazán y Honduras. Seguro que el ambiente contagia y querrá quedarse a reposar durante la noche, pues este lugar ofrece ocho cabañas de montaña amuebladas y equipadas con acierto. Con capacidad para tres personas, cancela $50 y a la mañana siguiente puede recibir el tour en el beneficio que pronto estará abierto para el turista.
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