jueves, 22 de julio de 2010

La independencia de Kosovo se ve cerca.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) emite este jueves su informe no vinculante sobre la independencia unilateral de Kosovo, hito clave pues pone por primera vez en la balanza el derecho a la autodeterminación y el principio de soberanía e integridad territorial.
Pendientes del fallo, más allá de los directamente implicados, los propios serbios y kosovares, están todos los países con problemas con fuertes movimientos separatista, como Canadá, China, España, Reino Unido o Rusia. El pronunciamiento de la CIJ -solicitado por la Asamblea General de la ONU- llega dos años y medio después de que la mayoría de origen albano que puebla Kosovo se declarara independiente de Serbia en febrero de 2008. El canciller serbio, Vuk Jeremic, dijo que si el fallo apoya a Kosovo, ninguna frontera en la región o en el mundo será considerada como segura.
El experto en los Balcanes de la London School of Economics (LSE) James Ker-Linsay dijo al diario británico The Guardian que el asunto es "el caso más importante que jamás ha llegado a la CIJ". "La opinión de la corte podría cambiar radicalmente la forma en que son tratados los grupos separatistas. Si es a favor de Kosovo, se pueden abrir las compuertas para un carrusel de nuevos Estados", dijo Ker-Lindsay.
Philip Sands, experto británico en relaciones internacionales y en derechos humanos, dijo -en entrevista con la BBC- que la importancia del asunto está en que "decide en qué circunstancias una comunidad tiene derecho a declarar unilateralmente que existe como Estado y tiene derecho a ser reconocido como tal por otros estados".
"Si va muy lejos, va a abrir el camino a los independentistas de otras partes del mundo. Pero si cierra esa vía con un portazo, podría reproducirse un conflicto, tal vez en Kosovo, o en otras partes del mundo", dijo. Sin embargo, para Sands, también existe la posibilidad de que la corte "tal vez encuentre una salida elegante para pasar de forma tangencial por la cuestión, o alguna fórmula para justificar que se trata de un caso muy particular que no puede ser citado como precedente".
Declaración unilateral
Serbia había perdido de facto en 1999 el control sobre Kosovo cuando la OTAN bombardeó el país como medida de presión para detener las matanzas de albanos. Tras nueve años bajo un mandato internacional, la mayoría albanesa de la provincia, apoyada por EE.UU., declaró unilateralmente su independencia. Los serbios, que consideran la independencia de Kosovo fue un acto de secesión con motivaciones étnicas, han insistido siempre en que no reconocerán jamás a Kosovo como Estado independiente "ni implícita ni explícitamente".
Pristina sostiene que su independencia no está en entredicho y que sólo puede haber conversaciones con Serbia sobre asuntos prácticos y técnicos "entre dos países soberanos". La labor de los magistrados es responder a la pregunta elevada en octubre de 2008 por la Asamblea General de Naciones Unidas: "¿Se ajusta la declaración unilateral de independencia de Kosovo por las instituciones de gobierno provisional al derecho internacional?".
Clave para los indepententistas
De la respuesta están pendientes todos aquellos países en los que se puede producir un efecto de contagio, como Canadá con la cuestión de la región francófona de Quebec, o Rusia con los secesionistas en la región de Georgia, e incluso el Reino Unido y Escocia e Irlanda del Norte.
También España, donde las cuestiones de la autonomía catalana y vasca siguen siendo abriendo los periódicos casi a diario. Precisamente, la Cancillería española ha llevado la voz cantante a favor del principio de integridad territorial y contra la independencia kosovar.
España es uno de los pocos países de la Unión Europea que no han reconocido la independencia del estado kosovoar. Otros 22 de sus socios europeos sí lo han hecho.
El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero defendió la ilegalidad de la medida kosovar por contradecir el "principio de soberanía e integridad territorial de Serbia". Además, el Ejecutivo español considera que con la declaración, Kosovo se atribuyó competencias propias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
También se ha pronunciado en contra Rusia, tradicional aliado de Serbia, por temor a que la circunstancia sea aprovechada por las regiones separatistas de Abkhazia y Osetia del Sur, que reclaman su independencia de Georgia. A Moscú también le preocupa que la República de Chechenia, integrante de la Federación Rusa, pueda seguir el mismo derrotero.
Apoyo estadounidense
Del lado opuesto está EE.UU., el más fuerte apoyo con el que cuenta Pristina de entre los 69 países que ya le han brindado su reconocimiento. El miércoles, el vicepresidente Joe Biden expresó su apoyo a "un Kosovo independiente, democrático, unido y multiétnico".
Belgrado asegura que "tiene preparadas respuestas a cualquier respuesta". "Pero nuestras expectativas son que la decisión de la CIJ será en nuestro interés", dijo Oliver Ivanovic, secretario de Estado del Ministerio serbio para Kosovo. "Al respecto, tendremos una iniciativa para que se pronuncie la Asamblea General de la ONU", adelantó.
"La presión pública internacional será tanta que los albanokosovares se verán forzados a sentarse con nosotros a la mesa de negociaciones", declaró Ivanovic.

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