A la señora Cruz Salazar no le entusiasman las elecciones regionales. No porque en su zona no se sienta la intensidad de la campaña o porque no hayan problemas que el futuro alcalde podría resolver, sino porque cree que "esa prometedera" no le solucionará sus urgencias. La señora Salazar vive en una humilde vivienda en Petare, en el Municipio Sucre, una zona popular de Caracas que se ha convertido en el campo más importante en la batalla electoral entre oposición y gobierno en la capital venezolana.
La propaganda electoral tapiza paredes y postes del sector. El avasallante rojo del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, que postula al ex ministro Jesse Chacón, y el amarillo que identifica al "candidato unitario" de la oposición, Carlos Ocariz, el favorito según las encuestas. Los problemas municipales son comunes al resto del país: inseguridad ciudadana, recolección de la basura, transporte público y congestión vehicular.
De hecho la inseguridad es la principal preocupación de los ciudadanos, de acuerdo con los sondeos de opinión. En 2007 se produjeron 13.156 muertes violentas, según datos del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas. Aunque en el caso del Municipio Sucre las estadísticas lo ubican como el más inseguro de Venezuela. Sólo en lo que va de año han ocurrido 611 muertes violentas.
Es una zona mayoritariamente pobre, algo que salta a la vista al contemplar las inmensas barriadas populares de construcciones improvisadas que dominan los cerros que marcan el extremo este de la ciudad, o viendo la cantidad de vendedores ambulantes que ocupan aceras, plazas y calles. Por eso una oposición triunfante en Petare podría exhibirlo como su más importante bastión popular urbano. Mientras que conservando el municipio, el gobierno reforzaría la idea de su fortaleza entre los sectores más pobres de la población.
Desilusión política
Pero para Salazar esas estrategias políticas son intrascendentes. Su mayor preocupación es cómo hacer para evitar que el agua y la basura entren a su casa cuando llueve. Cómo evitar que Daniel, su hijo de mes y medio, se enferme. O cómo hacer para que no la roben los "malandros" que controlan el sector "porque la policía no aparece". A pocos metros de su rancho un desaguadero -obstruido por la basura y mal calculado por los ingenieros- echa agua en vez de recogerla. Como su casa queda bajo el nivel del desaguadero se le inunda y por eso ha perdido muebles y electrodomésticos.
Cada mañana recoge el colchón de su cuarto y lo pone contra la pared en la parte más alta de la casa para evitar sorpresas con el agua, porque en Caracas por estas fechas llueve torrencialmente casi todos los días. La desilusión que dice tener Salazar es tan grande que hace unos días tuvo al presidente Chávez en un evento electoral "muy cerquita" de su casa y "ni me interesó ir a verlo". "Yo siempre voté. Prometían y prometían, pero pasaban las elecciones y nunca cambió nada", aseguró la señora Salazar, quien se define como ex simpatizante del presidente Hugo Chávez y precisa: "hasta el año pasado".
El destino de la revolución
A este tipo de elector distanciado es al que está apelando el presidente Chávez, diciéndoles que el futuro de la llamada Revolución Bolivariana y el suyo propio están en juego, "Se está jugando el destino mío, el de Chávez. Ustedes dicen que Chávez no se va, pues eso dependerá de lo que pase el 23 de noviembre", dijo este domingo en un evento en Maracaibo en apoyo a los candidatos del oficialismo.
En diciembre de 2007 Chávez conoció su primera derrota electoral en casi diez años, con el rechazo en referendo a una reforma constitucional que contemplaba la reelección presidencial indefinida. Sin ella, Chávez deberá entregar el poder en el 2012. Los analistas indican que la clave de esa derrota estuvo en la altísima abstención de quienes, habiendo reelegido a Chávez un año antes, prefirieron no respaldar su iniciativa. En el transcurso de ese año el gobierno perdió más de tres millones de votos.
Mientras tanto, la oposición considera que las regionales son una manera de defender la democracia en peligro por el supuesto modelo hegemónico que aseguran quiere construir el gobierno. En sus cálculos las regionales les permitirían construir un "muro de defensa", que al redefinir el mapa político disuada al "chavismo" de plantear nuevamente la reelección indefinida que se vio frustrada con el resto de la reforma.
"Gracias a mi comandante"
Es imposible saber hasta qué punto el gran discurso de las estrategias políticas está teniendo algún efecto. Al fin y al cabo, al menos en las calles de Petare, cada quien parece tener sus posiciones asumidas. "Yo siempre estoy apoyando a mi Comandante. Aquí todos estamos de acuerdo con lo que el señor presidente está haciendo con nosotros lo pobres", asegura Fabián Pacheco, un pensionado con más de medio siglo de residencia en la zona que mostró orgulloso en la que depositan su jubilación.
La jubilación de Pacheco se ha multiplicado por diez en los años de gobierno bolivariano y él no duda en decir que es gracias a la sintonía que existe entre el presidente y el pueblo. A su lado, Delia Torres, quien trabaja como enfermera en el hospital local más importante, reconoce que "hay personas que quieren a Chávez y le van a dar su apoyo", pero también asegura que "la mayoría de la gente está descontenta en Petare".
Torres percibe que el debate electoral sobre el futuro de la revolución o la defensa de la democracia no tiene mucho que ver con la cotidianidad de un municipio que asegura "es un desastre" tras ocho años de gestión chavista. "Si tu pasas por una calle y caes en un hueco y te fracturas el pie eso es suficiente para que abras los ojos", explicó Torres. Por lo que se escucha no es sólo del destino personal del presidente, los cálculos de fuerzas de la oposición o el futuro político del país lo puede motivar al elector en estas regionales. Como susurró al paso un joven sentado en las escaleras de un barrio de Petare: "aquí ni que venga Chávez recogen la basura".
La propaganda electoral tapiza paredes y postes del sector. El avasallante rojo del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, que postula al ex ministro Jesse Chacón, y el amarillo que identifica al "candidato unitario" de la oposición, Carlos Ocariz, el favorito según las encuestas. Los problemas municipales son comunes al resto del país: inseguridad ciudadana, recolección de la basura, transporte público y congestión vehicular.
De hecho la inseguridad es la principal preocupación de los ciudadanos, de acuerdo con los sondeos de opinión. En 2007 se produjeron 13.156 muertes violentas, según datos del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas. Aunque en el caso del Municipio Sucre las estadísticas lo ubican como el más inseguro de Venezuela. Sólo en lo que va de año han ocurrido 611 muertes violentas.
Es una zona mayoritariamente pobre, algo que salta a la vista al contemplar las inmensas barriadas populares de construcciones improvisadas que dominan los cerros que marcan el extremo este de la ciudad, o viendo la cantidad de vendedores ambulantes que ocupan aceras, plazas y calles. Por eso una oposición triunfante en Petare podría exhibirlo como su más importante bastión popular urbano. Mientras que conservando el municipio, el gobierno reforzaría la idea de su fortaleza entre los sectores más pobres de la población.
Desilusión política
Pero para Salazar esas estrategias políticas son intrascendentes. Su mayor preocupación es cómo hacer para evitar que el agua y la basura entren a su casa cuando llueve. Cómo evitar que Daniel, su hijo de mes y medio, se enferme. O cómo hacer para que no la roben los "malandros" que controlan el sector "porque la policía no aparece". A pocos metros de su rancho un desaguadero -obstruido por la basura y mal calculado por los ingenieros- echa agua en vez de recogerla. Como su casa queda bajo el nivel del desaguadero se le inunda y por eso ha perdido muebles y electrodomésticos.
Cada mañana recoge el colchón de su cuarto y lo pone contra la pared en la parte más alta de la casa para evitar sorpresas con el agua, porque en Caracas por estas fechas llueve torrencialmente casi todos los días. La desilusión que dice tener Salazar es tan grande que hace unos días tuvo al presidente Chávez en un evento electoral "muy cerquita" de su casa y "ni me interesó ir a verlo". "Yo siempre voté. Prometían y prometían, pero pasaban las elecciones y nunca cambió nada", aseguró la señora Salazar, quien se define como ex simpatizante del presidente Hugo Chávez y precisa: "hasta el año pasado".
El destino de la revolución
A este tipo de elector distanciado es al que está apelando el presidente Chávez, diciéndoles que el futuro de la llamada Revolución Bolivariana y el suyo propio están en juego, "Se está jugando el destino mío, el de Chávez. Ustedes dicen que Chávez no se va, pues eso dependerá de lo que pase el 23 de noviembre", dijo este domingo en un evento en Maracaibo en apoyo a los candidatos del oficialismo.
En diciembre de 2007 Chávez conoció su primera derrota electoral en casi diez años, con el rechazo en referendo a una reforma constitucional que contemplaba la reelección presidencial indefinida. Sin ella, Chávez deberá entregar el poder en el 2012. Los analistas indican que la clave de esa derrota estuvo en la altísima abstención de quienes, habiendo reelegido a Chávez un año antes, prefirieron no respaldar su iniciativa. En el transcurso de ese año el gobierno perdió más de tres millones de votos.
Mientras tanto, la oposición considera que las regionales son una manera de defender la democracia en peligro por el supuesto modelo hegemónico que aseguran quiere construir el gobierno. En sus cálculos las regionales les permitirían construir un "muro de defensa", que al redefinir el mapa político disuada al "chavismo" de plantear nuevamente la reelección indefinida que se vio frustrada con el resto de la reforma.
"Gracias a mi comandante"
Es imposible saber hasta qué punto el gran discurso de las estrategias políticas está teniendo algún efecto. Al fin y al cabo, al menos en las calles de Petare, cada quien parece tener sus posiciones asumidas. "Yo siempre estoy apoyando a mi Comandante. Aquí todos estamos de acuerdo con lo que el señor presidente está haciendo con nosotros lo pobres", asegura Fabián Pacheco, un pensionado con más de medio siglo de residencia en la zona que mostró orgulloso en la que depositan su jubilación.
La jubilación de Pacheco se ha multiplicado por diez en los años de gobierno bolivariano y él no duda en decir que es gracias a la sintonía que existe entre el presidente y el pueblo. A su lado, Delia Torres, quien trabaja como enfermera en el hospital local más importante, reconoce que "hay personas que quieren a Chávez y le van a dar su apoyo", pero también asegura que "la mayoría de la gente está descontenta en Petare".
Torres percibe que el debate electoral sobre el futuro de la revolución o la defensa de la democracia no tiene mucho que ver con la cotidianidad de un municipio que asegura "es un desastre" tras ocho años de gestión chavista. "Si tu pasas por una calle y caes en un hueco y te fracturas el pie eso es suficiente para que abras los ojos", explicó Torres. Por lo que se escucha no es sólo del destino personal del presidente, los cálculos de fuerzas de la oposición o el futuro político del país lo puede motivar al elector en estas regionales. Como susurró al paso un joven sentado en las escaleras de un barrio de Petare: "aquí ni que venga Chávez recogen la basura".
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