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El colombiano Alexis Díaz mató a los toros. En el último minuto de juego, su gol en favor de Juventud Independiente borró del mapa la presencia de Firpo en las semifinales. Y decretó, así, la sentencia de que habrá un nuevo campeón. Pero los pamperos tuvieron todo el encuentro a su favor para habérselo llevado fácilmente. Quizás, sin pecar de exageración, por goleada. Pero el producto de no saber aprovecharlo los castigó.
Un resumen de la cara triste del 0-1 los contrapuso con todo lo hecho en el encuentro. Un sinfín de disparos a marco en los pies de Patricio Barroche y Fernando Leguizamón quedaron en la nada. Mientras los de Opico, a diferencia de las insistentes llegadas de peligro local, funcionaron en contadas ocasiones en el frente, pero cuando metieron el acelerador era necesario echar mano de Manuel Salazar y Jorge Sánchez, en la zaga, para contenerlos.
La fuerza y la facilidad con la que ingresaban los toros, por derecha, era evidente. Con "Pato" Barroche y Francisco Medrano, el equipo crecía en velocidad y dinamismo. Pero su intensidad era frenada por William Escobar. Sin embargo, a los 28', Tito Campos envió un pase desde el medio a Barroche, pero no pudo definir una de las ocasiones más claras a gol, y Fidel Mondragón, meta del Juve, sacó el balón a una mano para callar al público.
La suerte también seguía favoreciendo al cuadro benjamín, que consiguió aplacar el juego ofensivo de los usulutecos y comenzaron a surtir efecto las llegadas de Ramón Valdez y Jorge Da Silva.
Parecía todo habituado a un resultado parejo, que no caminaba por más intentos que hacía Firpo de sorprender y por un juego agitado que equilibraba el marcador y la actitud del Juve. No obstante, antes de marcharse al descanso, la sintonía de los pamperos seguía intacta. Y a los 44', ante un marco solo, Manuel Salazar mandó un cabezazo que pudo abrir la cuenta, pero terminó yéndose hasta el público.
Adiós al cetro
Si bien Firpo debía ganar para seguir con vida, nadie creía que la historia vespertina en el Sergio Torres cerraría de modo fortuito. La tónica no cambió. Llegó un momento en que parecía que los toros saldrían airosos y que Juve se conformaría con el empate.
Pero dejaron la mejor parte para el cierre. Mario Morales, sin descansado alguno en todo el juego, corrió por derecha hasta sacar al guardameta Juanjo Gómez. Centralizó a tiempo para que, por izquierda, llegara Díaz -que había ingresado ocho minutos antes- y transformara la jugada en triunfo. Era el fin. Firpo quedó así marginado del sueño de repetir su monarquía. Un cierre triste
Un resumen de la cara triste del 0-1 los contrapuso con todo lo hecho en el encuentro. Un sinfín de disparos a marco en los pies de Patricio Barroche y Fernando Leguizamón quedaron en la nada. Mientras los de Opico, a diferencia de las insistentes llegadas de peligro local, funcionaron en contadas ocasiones en el frente, pero cuando metieron el acelerador era necesario echar mano de Manuel Salazar y Jorge Sánchez, en la zaga, para contenerlos.
La fuerza y la facilidad con la que ingresaban los toros, por derecha, era evidente. Con "Pato" Barroche y Francisco Medrano, el equipo crecía en velocidad y dinamismo. Pero su intensidad era frenada por William Escobar. Sin embargo, a los 28', Tito Campos envió un pase desde el medio a Barroche, pero no pudo definir una de las ocasiones más claras a gol, y Fidel Mondragón, meta del Juve, sacó el balón a una mano para callar al público.
La suerte también seguía favoreciendo al cuadro benjamín, que consiguió aplacar el juego ofensivo de los usulutecos y comenzaron a surtir efecto las llegadas de Ramón Valdez y Jorge Da Silva.
Parecía todo habituado a un resultado parejo, que no caminaba por más intentos que hacía Firpo de sorprender y por un juego agitado que equilibraba el marcador y la actitud del Juve. No obstante, antes de marcharse al descanso, la sintonía de los pamperos seguía intacta. Y a los 44', ante un marco solo, Manuel Salazar mandó un cabezazo que pudo abrir la cuenta, pero terminó yéndose hasta el público.
Adiós al cetro
Si bien Firpo debía ganar para seguir con vida, nadie creía que la historia vespertina en el Sergio Torres cerraría de modo fortuito. La tónica no cambió. Llegó un momento en que parecía que los toros saldrían airosos y que Juve se conformaría con el empate.
Pero dejaron la mejor parte para el cierre. Mario Morales, sin descansado alguno en todo el juego, corrió por derecha hasta sacar al guardameta Juanjo Gómez. Centralizó a tiempo para que, por izquierda, llegara Díaz -que había ingresado ocho minutos antes- y transformara la jugada en triunfo. Era el fin. Firpo quedó así marginado del sueño de repetir su monarquía. Un cierre triste
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